Sobre AkcernAI
Cada edificio es dueño de sus datos. Nosotros los hacemos legibles.
La mayoría de los portales inmobiliarios copian folletos de desarrolladores a mano. AkcernAI lee el sistema del propio edificio — así que el precio, la disponibilidad y el avance de obra que ves son la verdad del propio edificio, con un número de registro que lo demuestra.
Procedencia antes que promesas
Cada cifra publicada — un precio, un porcentaje de avance, una unidad disponible — llega con su nota de procedencia: qué sistema la reportó y con qué número de registro. No pedimos confianza; la hacemos verificable.
Cada edificio, su propio sistema
No existe un catálogo central que alguien edita. Cada edificio publicado opera su propia instancia gobernada — su diario encadenado por hash, sus reglas, sus datos — y el marketplace solo lee lo que el edificio decide publicar.
Cuatro idiomas, un solo contacto
Compradores de la RD, de la diáspora y del extranjero: te acompañamos en español, inglés, ruso o armenio, con un solo asesor desde la primera pregunta hasta las llaves.
Cómo funciona la plataforma
- Cada edificio opera su propia instancia: precios, unidades y avance viven ahí, no en un catálogo central.
- AkcernAI lee una proyección publicada de esos datos, con procedencia y número de registro.
- Si el sistema de un edificio deja de reportar, mostramos la última instantánea válida — marcada claramente como desactualizada.
Cómo trabajamos
Nada se copia a mano
Ningún precio ni porcentaje se retipea de un folleto. Si no viene del sistema del edificio, no se publica como dato.
Lo incómodo también se muestra
Un hito de obra estancado o un dato que envejece es información para tu decisión, no algo que esconder.
Asesoría, no presión
Te explicamos el proceso — reserva, promesa de venta, título — y te decimos cuándo conviene verificar con tu abogado.
Verifica, no creas
Todo lo publicado se puede auditar contra el diario del edificio. Preferimos que compruebes a que confíes.
¿Quieres ver cómo se ve la transparencia?
Explora el catálogo publicado o escríbenos — respondemos en cuatro idiomas.